Sobre el realismo mágico El realismo mágico es un movimiento literario de mediados del siglo XX y se define como una preocupación estilística y el interés de mostrar lo irreal o extraño como algo cotidiano y común. No es una expresión literaria mágica, su finalidad no es suscitar emociones sino, más bien, expresarlas, y es, sobre todas las cosas, una actitud frente a la realidad.
Los siguientes elementos están presentes en muchas novelas del realismo mágico, pero no necesariamente todos se presentan en las novelas y también otras obras pertenecientes a otros géneros pueden presentar algunas características similares.
Contenido de elementos mágicos/fantásticos, percibidos por los personajes como parte de la "normalidad".
Elementos mágicos tal vez intuitivos, pero (por lo general) nunca explicados.
Presencia de lo sensorial como parte de la percepción de la realidad
En términos de espacio la mayoría se ubica en los niveles más duros y crudos de la pobreza y marginalidad social, espacios donde la concepción mágica, mítica se hace presente.
Los hechos son reales pero tienen una connotación fantástica, ya que algunos no tienen explicación, o son muy improbables que ocurran.
Se refiere a la novedad de los personajes irreales que siempre actúan sin actuar, es decir, que la copiosidad del personaje se ve reflejada en cada letra de la novela.
Tratamiento del tiempo de la narración:
Encontramos cuatro posturas:
Tiempo cronológico: Las acciones siguen el curso lógico del tiempo.
Ruptura de planos temporales: mezcla de tiempo presente con tiempo pasado (regresiones) y tiempo futuro (adelantos). (La noche boca arriba de Julio Cortázar y Pedro Páramo de Juan Rulfo)
Tiempo estático: El tiempo cronológico se detiene, es como si no trascendiera, en cambio, fluyen los pensamientos de los personajes.
Tiempo invertido: Es el más contradictorio: considerar la noche día cuando leemos: "Era el amanecer. Se hizo la noche", entre otras.
Luis García Montero (Granada, 1958) es poeta y Catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada. Es autor de once poemarios y varios libros de ensayo. Recibió el Premio Adonáis en 1982 por El jardín extranjero, el Premio Loewe en 1993 y el Premio Nacional de Literatura en 1994 por Habitaciones separadas. En 2003, con La intimidad de la serpiente, fue merecedor del Premio Nacional de la Crítica.
Con
un sombreiro de palla un galego a Belén foi, mentras adouraba
ó Neno, comeulle o sombreiro o boi, DEIXADE OS
PASTORES DEIXADEOS PASAR QUE VAN A CANTAR O NENO A XESUS NO
PORTAL! Nunha pallas deitadiño i en coiriños ah está!; sendo
o Dono diste mundo e Señor de canto hai!
La
Celestina es
el nombre con el que se ha popularizado la Tragicomedia
de Calisto y Melibea,
concluida por el bachiller Fernando
de Rojas
y comenzada por un autor todavía hoy desconocido. Su
composición se remonta a los últimos años del siglo
XV
su extraordinario éxito editorial comienza en el siglo
XVI
y continúa, con altibajos, hasta su prohibición en 1792.
Por
su argumento amoroso, su finalidad didáctica, la abundancia de citas
de autoridad, la elección de sus personajes, su forma dialogada y su
más que probable vinculación a un entorno universitario, se ha
venido considerando a La
Celestinaun
ejemplo sui
generis de
comedia
humanística,
pero aún hoy hay quien prefiere considerarla como un híbrido entre
novela
y teatro.
Pese
a los más de quinientos años transcurridos desde su aparición,
todavía hoy es una obra viva que despierta el interés de
estudiosos, lectores y artistas, cada uno interpretándola de forma
personal.